Por sus Heridas…
Si la salud de nuestro matrimonio depende de la salud de nuestra
alma, debemos recurrir a nuestro sanador, Ex.
15:26 Les dijo: “Si escuchas
atentamente la voz de Jehová, tu
Dios, y haces lo recto delante de sus
ojos, das oído a sus mandamientos y
guardas todos sus estatutos, ninguna
enfermedad de las que envié sobre los egipcios traeré sobre ti, porque yo
soy Jehová, tu sanador".
La Palabra declara que Él se enfermó para
que nosotros ahora recibiéramos el poder de su sanidad. Él es nuestro sanador
por cuyas heridas somos sanados, estudiemos las cinco heridas que Él recibió en
sustitución por nosotros para apropiarnos de la sanidad pagada por nosotros.
Solo sanos de nuestra alma podremos hacer felices a quienes nos rodean. Cuando
sienta tristeza, odio, rencor, desesperación, dolor, etc., en su alma,
recuerde, y confiese: Isa 53:5 Mas él fue herido por nuestras rebeliones,
molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,
cayó sobre él el castigo, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.
1. Heridas en las Manos
Las manos en la Biblia nos hablan de la
facultad de ministrar amor mediante las caricias, nos habla también del
servicio, y también de la provisión económica.
a) Manos Sanas Para
Acariciar
Una
de las manifestaciones de amor que el Señor dejó en nosotros es el poder
manifestarnos el amor, no solo con palabras, actitudes, gestos, sino teniendo
contacto físico a través de las caricias, un niño que recibe el amor de sus
padres acompañado del contacto físico, es un niño que crece con mayor
seguridad, que aquel que no lo recibe. Y el amor en el matrimonio debe
manifestarse con caricias de amor, ternura, amistad, sensualidad. Todo el libro
santo del Cantar de los Cantares nos enseña que el amor entre una pareja depende
mucho del contacto físico que ministre las almas, o sea que desde el cuerpo
podemos ministrar las almas.
El
amor no es sobreentendido, debe ser manifiesto por obras de justicia, de amor y
desde luego con caricias (masajes), palabras dulces, detalles como notitas,
cartas, dibujos, regalos, flores, etc.
La
Palabra nos habla de manos caídas, Heb. 12:2 Por lo cual, levantad las manos
caídas… las manos caídas son las manos cansadas,
fatigadas que a causa de tantas discusiones, insultos, conflictos y faltas de
respeto se cansan, dan lugar al pensamiento de derrota, fracaso, y que ya todo
se intentó, y es mejor rendirse; y aún peor pensar en el divorcio.
No
hay mejor actitud para el reino de las tinieblas que la derrota, o conformismo,
pues ese conformismo destruye como gangrena el matrimonio. Pero el apóstol
lanza la Palabra a todos los cansados, levanten las manos caídas. Es decir no
se abandonen al fracaso, tomando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo quien
de los infiernos se levantó.
Para
poder ministrar cariño a través de caricias a nuestro conyugue e hijos debemos
sanar nuestras almas, Lc.1:37 pues nada hay imposible para Dios.
La
Palabra nos habla también de manos con
ira y violencia, las cuales deben ser sanas, 1 Tim. 2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar,
levantando manos santas, sin ira ni
contienda.
Las
manos con contienda nos habla de violencia física, mucha gente cuando llegó al
altar nunca se imaginó que días después de la boda, a la persona que le juró
amor eterno; la iba a violentar con golpes. Regularmente de padres violentos surgen hijos violentos. Si han
llegado a extremos donde las faltas de respeto han llegado a la violencia
física, recordemos que Él fue herido en las manos para sanar las nuestras, y
que el Espíritu Santo puede desde adentro sujetar nuestra vida, cuando la
rendimos a su Poder. Esto quiere decir que podemos dominar como reyes la ira y
el enojo, para dar lugar al dialogo y a la solución de diferencias con cero
violencia.
SI UD. NO LE HA RENDIDO SU VIDA A JESÚS Y QUIERE
TENER UN ENCUENTRO PERSONAL CON ÉL, SOLO ARREPIENTASE, E INVITELO A ENTRAR A SU
VIDA, JESÚS QUIERE PERDONARLE Y DARLE UNA NUEVA VIDA.
La violencia se
puede volver una mala manera de vivir, y que las personas la acepten, o se
acostumbren, pero en ningún momento la violencia resuelve los problemas ya que
es una obra de la carne y proviene del mismo infierno. Las personas que creen
en culturas machistas ven normal que el hombre golpee a su mujer e hijos cuando
se enoja. Los que amamos a Jesús debemos renunciar a la ira y a la cultura de
violencia, llenarnos del amor de Dios. Para que nuestros hijos no repitan el
ciclo hereditario, Stgo. 1:19-20 Por esto,
mis amados hermanos, todo hombre sea
pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse, 20 porque la ira del hombre
no obra la justicia de Dios.
Lamentablemente
el feminismo cargado de odio y rencor enseña que la mujer puede golpear, cuando
es golpeada. Entendamos que un mal nunca
se debe subsanar con otro mal.
Tanto
en el machismo como el feminismo provienen del mismo padre, el diablo, Jesús
enseña a amar, a respetar, a resistir a toda obra de la carne.
Cuando
los padres son cariñosos y afectivos con sus hijos difícilmente serán
sorprendidos por lobos rapaces, y por lo mismo serán buenos amantes para sus
futuros cónyuges. Hoy en día muchos
hombres divorciados, o casados andan detrás de jovencitas incautas que se dejan
deslumbrar por los cortejos y detalles de la experiencia de estos hombres,
cayendo en sus mentiras. Sin embargo una
joven que ha recibido detalles de sus padres no será sorprendido por tales
ardides, ya que los conoce de parte su mejor amigo, su padre.
b)
Manos Sanas Para Servir
Las manos sanas hablan del servicio que
en la pareja debe haber, el compartir las tareas del hogar, y la educación de
los hijos es vital para que no se recargue a ninguna de las partes.
En Latinoamérica se ha heredado por
muchas generaciones una cultura de machismo, donde se ha recargado a la mujer
en todas las tareas de la casa, cocina, y lo referente a los hijos, quedando el
varón supeditado únicamente a la provisión de la parte económica. Esto no es
Bíblico, y gracias a Dios estamos viviendo un avivamiento donde la Palabra de
Dios es la que prevalece sobre toda cultura, costumbre, herencia. Somos una
generación que amamos la Palabra de Dios y la reverenciamos sobre todo
criterio.
La costumbre de lavar los pies era
propia de las mujeres y de siervos en Israel, sin embargo Jesús rompe ese
esquema y molde, y la noche de la última Pascua con sus discípulos Él les lava
los pies a sus discípulos, rompiendo moldes culturales, por los Principios de
Dios.
El hecho de que Jesús lavara los pies a sus
discípulos, ni le restó a su masculinidad, ni le quitó autoridad, seguía siendo
un varón perfecto, y Señor de señores.
El tener manos enfermas habla en figura de un alma
enferma que por lo mismo deja de servir, he encontrado cantidad de personas que
por sus heridas de alma dejan de funcionar sus dones en el hogar, las expertas
cocineras abandonan su talento, descuidan la casa, hasta su aseo personal. Por otra parte los varones dejan de llegar a
tiempo a casa, se vuelven tacaños, etc.
c)
Manos Sanas Para Proveer Lo Económico
1Tim. 5:8 porque si alguno no provee para los
suyos, y mayormente para los de su
casa, ha negado la fe y es peor que un
incrédulo.
Ef.4:28 28El que hurtaba, no hurte más, sino
trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir
con el que padece necesidad.
Las manos son
figura de trabajo. Y debemos trabajar porque la naturaleza de Dios es de
trabajo, Jn. 5:17 Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Es
falso decir que el trabajo vino por causa de la caída del hombre, pues antes de
pecar ya Dios le había comisionado a Adán trabajo, pues lo puso de guardián y
de jardinero.
Dios nos dio el
trabajo como un medio para recibir de Él sus bendiciones materiales. La
pasividad para no producir, es una enfermedad del alma. Y Jesucristo quiere
sanarnos de toda enfermedad. El dio sus manos para que nosotros ahora
produzcamos y tengamos lo suficiente para el sustento de toda la familia. El
ocioso, perezoso, y pasivo vendrá a pobreza, Pro
6:9-11 Perezoso, ¿hasta cuándo
has de dormir? ¿Cuándo te levantarás del sueño? 10 Un poco de sueño, dormitar
otro poco, y otro poco descansar mano sobre mano: 11 así te llegará la miseria
como un vagabundo, la pobreza como un hombre armado.
Debemos entender que si Dios nos ha dado lo más caro
que tenía: Su Hijo Unigénito, nos puede permitir una buena vida económica en
nuestro peregrinaje, si nos va a dar una morada eterna de piedras preciosas,
porque pensar que aquí en la tierra no podemos tener una casa cómoda de acuerdo
a nuestras necesidades, etc. Solo
revisemos las bases para una base financiera, primero honrar a nuestros padres,
buscar su Reino como prioridad, ser libre de ancestros, diezmar, ofrendar
(lugar donde nos congregamos, suegros, viudas, huérfanos, pobres, presos,
enfermos), trabajar con diligencia.
En todas las áreas de la vida debemos mantener un
equilibrio, ya que los hombres tendemos a vivir en la ley del péndulo, es decir
exageramos las cosas y somos extremistas, y tanto es punible el haragán, como
el que se excede en el trabajo dándole a éste prioridad, y descuidando aspectos
más importantes en la vida como lo es la búsqueda del rostro del Señor, la
familia, y el servicio en la obra de Dios. Todo debe hacerse con el debido
equilibrio.
Tener enfermas las manos habla también del exceso de
trabajo y la poca atención a la pareja e hijos. Hay gente que vive horas extras
en el trabajo, pues prefiere encerrarse en éste por causa de los problemas
serios que se viven dentro de la casa, y le gusta al cónyuge estar más tiempo
en la oficina o negocio para evadir y evitar enfrentarlos.
Debemos enseñarles a nuestros hijos a trabajar, a
llevar responsabilidades de acuerdo a su edad, no darles todo pues se
acostumbran a una vida irreal ya que no siempre los padres estaremos con ellos.
Pero hay que subrayar que son responsabilidades de acuerdo a su edad, no poner
cargas que no pueden soportar. Y mucho menos delegarles a ellos las
responsabilidades nuestras.
Sobre delegar nuestras responsabilidades, debo
mencionar que estas injusticias suceden mucho con los hijos mayores, que son
puestos como niñeros de sus hermanos menores, sobre todo cuando no ha habido
una buena planificación familiar y los hijos abundan. Esto ha ocasionado que el mayor abuse del
poder delegado, acarreando rencores sobre los menores, o que se cargue al mayor
con problemas y cargas que a su edad no le corresponde llevar.
Conclusión
1 Tim. 4:14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado
mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Las manos sanas transmiten bendición, poder, amor,
saben acariciar, trabajan por los que ama, y proveen para las necesidades
económicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario