viernes, 30 de marzo de 2012

Introducción


Cinco Áreas de Sanidad
para el Matrimonio


Introducción
Isa 53:4  Ciertamente llevó él nuestras enfermedades  y sufrió nuestros dolores,  ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios! 5  Más él fue herido por nuestras rebeliones,  molido por nuestros pecados. Por darnos la paz,  cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros sanados.

Cuando se expone un tema sobre sanidad es porque desde luego existe una enfermedad;  en el presente estudio no haré alusión a los milagros que Nuestro Buen Dios hace a favor de nuestros cuerpos, sino en un área muy importante de la iglesia, como lo es el alma de los miembros que conforman el matrimonio, y desde luego las familias. Por eso el presente seminario habla de la sanidad del matrimonio, y desde luego de las relaciones con los hijos, trataremos la forma de sanar las áreas enfermas en las relaciones conyugales.

Para ser más concreto Elohim, quien es el autor del matrimonio y la familia, quiere sanar las almas de los conyugues e hijos para tener en la faz de la tierra familias sanas que testifiquen que toda obra de Dios es perfecta. 

Si Dios quiere sanar los matrimonios es porque el matrimonio es un pacto indisoluble  que debe perpetuarse hasta que la muerte nos separe, Mal 2:14  Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

Cuando los matrimonios y las familias son ministrados para sanidad de heridas, y enfermedades del alma (egoísmo, odio, resentimiento, complejos, machismos, feminismos, celos, dureza, tacañería, irresponsabilidad, rebeldía, etc.), inmediatamente la vida de la iglesia cobra avivamiento, solvencia, y desde luego un testimonio de poder. Nos urge sanar los matrimonios y familias, para ver la Gloria de Dios en la iglesia y la comunidad que tiene puestos los ojos en los que hemos sido llamados luz del mundo y sal de la tierra.

Reunámonos alrededor de la Palabra para levantar un altar de comunión con Jehová, donde impactados por su presencia y unción, recibamos juntos con nuestros hijos la Gloria de Dios. Eso hará que muchos corran junto con nosotros en pos de Él, Cts. 1:4  Atráeme; y en pos de ti correremos.



Batallas que libran los hombres antes del Matrimonio
Antes de llegar al matrimonio todos tuvimos que pasar por diversas etapas en la vida (preexistencia, concepción, vida intrauterina, etapas de infancia, pubertad, adolescencia, juventud), las cuales fueron diseñadas para nuestra madurez, así, todos al momento de llegar al altar y hacer votos delante de Dios con nuestra pareja, llevamos una cuota de experiencias que son las que compartimos. Recordemos que los hombres somos el resultado de todas nuestras experiencias.

Lamentablemente en esas etapas muchos fuimos asediados por una serie de factores movidos por las tinieblas para que al llegar el momento del matrimonio, lleváramos taras que a la postre serían factores de descomposición del matrimonio. Por eso debemos enseñarle a nuestros niños y jóvenes, que toda experiencia que llegue a su vida puede  ser un escalón para madurar, al final todas las cosas colaboran para bien de los que le amamos, Rom 8:28.  Cuando eso no se entiende asi, las experiencias aparentemente malas deterioran el alma de los creyentes.

Gracias a Dios todos llevamos en nuestro bagaje experiencias que bendicen a nuestra pareja e hijos, pero hay otras que por no haber sido ministrados y sanados en su oportunidad de soltería llegan a ser un lazo, y posterior problema en la relación de matrimonio, y desde luego en la relación con los hijos.

Lo que no sana en su tiempo puede llegar a ser un motivo de desconcierto, destrucción, herida, frustración.  Por eso es necesario instruir a los niños y a los jóvenes para que sean sanos en su soltería de todo trauma, herida, complejo, atadura, maldición, etc. Y esto por el poder de su Nombre, Sangre, Palabra, y Unción.

La forma de ser sanados muchas veces es confesando lo que está oculto pero que al momento de exponerlo frente a la zarza puede sanar, Stgo. 5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Analicemos las diferentes etapas previas al altar matrimonial, y así las batallas que hay que librar para ser vencedor en ellas. Reconozcamos el punto de origen de lo que no edifica y no bendice a los seres que amamos.  
 

1. Batallas en la concepción (Genéticas)
No cabe duda que la ciencia está llena de investigaciones que al final terminan testificando que lo dicho en la Biblia es verdad, hoy en día con el descubrimiento del genoma humano; nos damos cuenta que la herencia genética de nuestros antepasados puede ser una línea de bendición, como puede serlo de maldición. 

De ahí la ministración que debemos recibir de conductas, prácticas, y desordenes de nuestros antepasados. Ya que dichas prácticas pueden atar nuestro futuro a enfermedades, pobreza, ataduras, conductas, y círculos viciosos de fracasos matrimoniales debido a herencias de maldición.

Recuerdo haber ministrado en una congregación compuesta en su mayoría por empresarios que heredaron de sus padres tales empresas o negocios, y el Señor habló a mi corazón que muchos de ellos estaban fracasando, otros aunque la empresa era próspera no disfrutaban tal bendición; y la razón que el Espíritu medio fue que muchos de ellos recibieron sus negocios, terrenos y empresas que tenían en su trasfondo maldiciones de injusticias cometidas por sus antepasados contra trabajadores, contra huérfanos, viudas.  Me mostraba que muchos a la manera de Jacob despojaron hermanos de sus herencias. Otros estafaron a personas incautas.  Y que esas injusticias habían sacado maldiciones contra tales heredades, fábricas,  empresas, etc.  El rehma que recibí para ser libres de tales maldiciones era que se diera una ofrenda especial que serviría para la construcción de tal congregación, que pasaran confesando los pecados de sus antepasados invocando la sangre redentora (liberadora).

Gracias a Dios para todo hay medicina, 1Ped. 1:18 Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

Hay pecados que son perdonados hasta que el pecador muere, por eso en la muerte de muchos padres (patriarcas) se rompen maldiciones generacionales dadas por dicho pecado, Is. 22:14  Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis,  dice el Señor,  Jehová de los ejércitos.  Por tal razón cuando muere un patriarca debe  ministrarse el rompimiento de lazos generacionales.

Tengamos cuidado de nuestros actos ya que pueden amarrar el destino de nuestros hijos, tal como sucedió con los hijos de siervos legítimos de Dios de la iglesia que decidieron fornicar y persistir en el pecado.  Apo 2:20  Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Apo 2:21  Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. Apo 2:22  He aquí, yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Apo 2:23  Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Gracias a Dios también los actos de justicia pueden bendecir a nuestras generaciones como le sucedió a Leví, quien recibió la bendición de recibir de todas las tribus de Israel los diezmos de todo, ya que la acción de su tatarabuelo Abraham recayó sobre él.  Heb 7:9  Y por decirlo así, en Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos; Heb 7:10  porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.


2. Batallas Intrauterinas
Sal. 51:5  He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

Todos los hombres desde el vientre de nuestras madres hemos librado batallas, esto sin poder defendernos, pues es la etapa en la que un ser depende en todo de lo que los padres puedan ministrar, de las victorias de ellos dependen las nuestras en ese período; lamentablemente por las circunstancias que viven los padres pueden transmitir a los intrauterinos temores, rechazos, complejos, culpabilidad, etc. Esto debido a la vida que lleva la madre embarazada y la ministración que en esta etapa pueda ministrarle el padre desde el exterior, las tentativas de aborto, maldiciones, desconocimiento de la paternidad, palabras de maldición, ingesta de drogas de los padre, etc. Son actos que atentan contra el alma y desde luego contra el cuerpo del ser.

Todos los que de alguna manera recibieron estas malas ministraciones deben ser sanados por el Espíritu Santo y recibir la bendición de su Padre Celestial, pues de la sanidad que reciban nuestras almas dependen las siguientes generaciones, es decir hijos. Y desde luego los conyugues son los primeros en recibir los efectos de estas sanidades.

Hay maldiciones proferidas contra muchos bebés intrauterinos, rechazos y tentativas de aborto, lo que debemos saber es que si Dios permitió nuestro nacimiento es porque tiene planes específicos de bendición para nuestras bellas vidas, a pesar de cualquier tentativa de aborto aquí estás y él quiere que descubras por el Espíritu y su Palabra la razón por la cual estas en la tierra.

Por eso los padres en el período de embarazo deben tener el cuidado de ministrarles a sus hijos intrauterinos todo tipo de bendición, ya por oraciones, bendiciones, palabras de amor, caricias; y tener el cuidado de lo que el intrauterino escucha y siente, Lc. 1:40  entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabeth. 41  Y aconteció que cuando oyó Elisabeth la salutación de María,  la criatura saltó en su vientre,  y Elisabeth fue  llena del Espíritu Santo. Esta ministración recibida desde el vientre de Elisabeth le permitió vivir en soledad en desiertos, sin temores y mantener toda su vida un carácter firme para agradar a Dios aunque lo que enfrentó fue difícil, aun la muerte.  Mat 11:7  Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?
Mat 11:8  ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.  Mat 11:9  Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Un científico nipón hizo un experimento, de maldecir con palabras en todos los idiomas un vaso de agua, luego cristalizó el agua, y observó en la cristalización formas descontinuadas semejantes a explosiones. Luego repitió el procedimiento solo que bendiciendo en todos los idiomas el agua contenido en el vaso, y el resultado fue que las cristalizaciones del agua, esta vez, fue cristalizaciones armoniosas, y estéticas, de donde concluyó que las palabras tienen efecto sobre el agua.

No solo por este descubrimiento sino porque la Palabra de Dios miles de años atrás nos dice por boca del apóstol Pablo que no maldigamos, sino que saquemos de nuestro corazón palabras de bendición, recordemos que un niño en el vientre de su madre está envuelto en una placenta que contiene líquido amniótico (agua), y que el hombre en un setenta y cinco por ciento es agua, debemos bendecirnos, Rom. 12:14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis.

Recordemos que Jesús desde el vientre de María peleó y venció estas batallas intrauterinas, ya que José lo despreció por un momento al enterarse del embarazo extraño de su pareja (María). Sin embargo Jesús fue un vencedor contra esto, el venció para que nosotros ahora seamos vencedores. Recordemos que lo que El sufrió fue para sustituirnos y sanarnos.

Desde la herencia, lo vivido en el vientre de nuestras madres y el nacimiento son los fundamentos de nuestra personalidad, pero el Señor está sanando generaciones, y nos está dando la victoria sobre el pasado sin memoria para nuestras conciencias, pero que tiene efectos en el presente, Is. 61:4 Reedificarán las ruinas antiguas,  Levantarán lo que antes fue asolado y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.

Recibamos la bendición dada a José para que nuestros hijos, nietos, y demás generaciones reciban desde la genética, y el vientre de sus madres bendiciones, Gen 49:22  Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, sus vástagos se extienden sobre el muro. 23  Le causaron amargura, le lanzaron flechas, lo aborrecieron los arqueros, 24  mas su arco se mantuvo poderoso y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor, la Roca de Israel, 25  por el Dios de tu padre,  el cual te ayudará, por el Dios omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de los pechos y del vientre.



3. Batallas al Nacer (Abortos)
Aún el momento del alumbramiento es una batalla, esa es la razón por la cual debemos crear un ambiente de adoración y de oración en el momento del alumbramiento. Muchos hijos en ese momento sufrieron traumas, temores, inseguridades, pérdida del rasgo fino, etc.

Este cuidado lo tuvo el Padre para con su Hijo, que en al momento de nacer hay alabanza y adoración, Lc. 2:12  Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales,  acostado en un pesebre. 13  Repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales,  que alababan a Dios y decían: 14  "¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"

Lamentablemente muchos bebes al nacer no contaron con el apoyo de los padres que desconocieron a sus hijos abandonándolos siendo los grandes ausentes en esos momentos donde Dios diseño que la pareja estuvieran juntos.

Esto se debe a que muchas parejas de jóvenes tienen una vida activa sexual (fornicaciones), dejándose guiar solo por la pasión de la carne sin pensar que la paga del pecado es muerte, y es una mala siembra para el porvenir. De ahí que cada día más crecen las paternidades irresponsables, y las madres solteras en nuestras sociedades. 

La mejor forma de evitar que nuestras hijas lleguen a ser madres solteras, es enseñándoles a tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. Y a nuestros hijos varones hay que instruirlos a respetar a la mujer, y la virginidad de ambos.

Hay que hablarles con claridad de los temas sexuales, y la responsabilidad de manejar la vida sexual.

Rechacemos la fornicación promovida por el diablo y su psicología.

Si por algún motivo su hija o hijo ha fallado, no lo rechace o insulte, ya que, como todo pecador necesita la misericordia no solo de Dios, sino también la de los padres.

Examinémonos como padres a ver si no contribuimos con el mal ambiente de la casa a huir de tales situaciones a nuestros hijos, orillándolos a cometer tales errores.

Tengamos entrañas de misericordia, sobre todo si la pareja no se quiere hacer responsable y el varón la ha abandonado burlándose de su inocencia. Ella no solo necesita su apoyo, sino la del pastor y congregación, Gal. 6:1  Hermanos,  si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales,  restauradlo con espíritu de mansedumbre,  considerándote a ti mismo,  no sea que tú también seas tentado.

Por ningún motivo deben obligarse al matrimonio si no hay amor de por medio. Nadie debe formar un matrimonio basado en obligaciones, recuerde que el matrimonio es para toda la vida y una base fundamental es el amor.

Si Ud. sufrió la irresponsabilidad de un hombre, más el rechazo de sus padres, insultos, desamparo refúgiese en el Señor, perdone a sus padres, renuncie a esas maldiciones que en un momento de ira pudieron proferir contra Ud.,  y bendiga sobre todo a su bebé, él no tiene la culpa del pecado, o malas decisiones tomadas en la vida.


4. Batallas Por El Medio Ambiente (Etapas De La Infancia)
Desde el nacimiento nos toca desarrollar en un sistema gobernado por el príncipe de este mundo, que viene a determinar otra batalla por librar, 1 Jn. 5:19  Sabemos que somos de Dios,  y el mundo entero está bajo el maligno.

Mucho de la educación, cultura, costumbres, tradiciones, y religiones son abominables a los ojos de Jehová. Y rompen los principios eternos de la Palabra de Dios. Cuando se rompen dichos fundamentos siempre traerá consecuencias desastrosas a las vidas.
                                                                                                                                        
Al igual que Mephi Boset (2 Sam.4:4), muchos sin querer fuimos atrofiados, lisiados por nuestros tutores. Los tutores son los generales que deben orientar las batallas y librarlas por nosotros durante el tiempo de nuestra infancia, lamentablemente muchas veces son los tutores los que lastiman y atrofian a los infantes por una vida lejana a los fundamentos y principios de la Palabra de Dios.

El tener prácticas idólatras, ocultistas, o desordenadas puede resultar en ataduras y maldiciones, ya que todos tendemos a imitar a nuestros padres. Gracias al Poder de Dios se puede recibir libertad y una reprogramación hacia los principios eternos.

Lamentablemente muchos padres nos equivocamos en la forma de proceder, de enseñar, de corregir, de guiar a nuestros hijos y en poco tiempo los atrofiamos, los dañamos, y herimos.  Esa es la razón por la cual en lo personal me gusta que se haga un reconocimiento a los hijos y una ministración cuando termina sus etapas de infancia, es decir, cuando cumplen sus quince años.  No por la tradición mundana y religiosa, sino porque en ese año termina la etapa de infancia y comienza la adolescencia, la cual es una nueva etapa y muy peligrosa.

El quince es un número que proféticamente anuncia santidad, y santidad es apartarse, recordemos que en el primer mes, a los quince días del mismo, en Israel  se celebraba la fiesta de los panes sin levadura, es decir sacar lo leudado de casa.  Esta fiesta bien nos puede ayudar para entender que cuando nuestros hijos terminan su etapa infantil, debemos ministrarlos, que ellos renuncien a la levadura que les hayamos ministrado, que todo lo que les hirió, lastimó, atrofió; lo que aprendieron del mundo, pueda ser erradicado, echado fuera pues es el tiempo de sacar la levadura de casa.

La juventud es una etapa que Dios ha permitido para que los hombres la disfruten, para que se alegren experimentando en la vida lo lícito en su edad, Ecl 11:9  Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios.

Cuando en la adolescencia no hay una buena amistad de padres hacia los hijos, se les dificulta a los jóvenes tomar buenas decisiones para su vida, siendo ésta una etapa difícil para ellos, pues es la etapa en que cobran independencia sus decisiones, y  corren peligros de dañarse para toda la vida; gracias a Dios hay jóvenes que establecen sus decisiones y derrotero basados en la Palabra Infalible.

La juventud es la etapa de la curiosidad, de la independencia, y de desde luego hay tanto anuncio que publicita el infierno con mentiras que ofrecen felicidad, confort, status agradable a la carne; pero su camino es de destrucción, por eso debemos guiarlos y orientarlos no solo con la teoría del evangelio, sino con la práctica, Prov. 14:12 Hay un camino que al hombre le parece derecho, pero que al final es camino de muerte.

Muchas decisiones están supeditadas por la moda y la presión de grupo. Es por eso que el espíritu de Elías está ministrando en este tiempo final para que nuestros jóvenes vuelvan a amistarse con sus padres, de lo contrario se arriesga a perder la bendición de la vida que en mucho depende de la bendición de los padres hacia los hijos, Mal 4:5  "Yo os envío al profeta Elías antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. 6  Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y castigue la tierra con maldición".

Que el Señor nos permita tener hijos nacidos de nuevo, a ellos debemos enseñarles que todo es lícito pero no todo edifica (parte de mi vida), no todo conviene (tiempo), y que de nada deben hacerse esclavos (ataduras)…

En Conclusión
Muchos llegan a los matrimonios enamorados, ilusionados, con los mejores propósitos de ser felices, y dar felicidad a la pareja pero llegan cargados de problemas y algo peor heridos, fracturados, lisiados y atrofiados en su corazón. Saliendo a relucir las heridas de las batallas en la vida tarde o tempano. Esto es lo que ocasiona que los matrimonios se vuelvan difíciles en las reacciones cargados de celos, orgullos, ambiciones, complejos, matriarcado, machismo, violencia, inseguridades, temores, violencia, etc. Que destruyen la relación matrimonial.

De ahí que todos los niños, jóvenes, y maduros, debemos recurrir a la sanidad del alma, antes del matrimonio para llegar lo más idóneo y sanos, ya que gracias a Dios hace 2000 años, alguien recibió tantos azotes en su cuerpo, para que por sus heridas fuésemos sanados, y así, sanos de nuestra alma, podamos entregarnos a nuestra pareja y hacerla  muy feliz.

Él está interesado en sanar no solo las enfermedades físicas, sino las del alma, producidas por violaciones, humillaciones, desprecios, divorcios en los padres, maltratos psicosomáticos, favoritismos, orfandad, pobreza, etc. Y Él tiene el poder para hacerlo, Sal. 103:2  Bendice,  alma mía,  a Jehová,  y no olvides ninguno de sus beneficios. 3  Él es quien perdona todas tus maldades,  el que sana todas tus enfermedades.

No importa si llevas años de casado y por la vida conflictiva que llevamos al hogar, la casa hoy parece derrumbarse, el Dios de la Biblia, que es nuestro Dios, puede hacer las cosas nuevas, pues para Él no hay nada imposible, Ap. 21:5  El que estaba sentado en el trono dijo:  "Yo hago nuevas todas las cosas".  Me dijo:  "Escribe,  porque estas palabras son fieles y verdaderas".

EL NOVIAZGO EN CRISTO
Para poder dar un buen concepto sobre lo que es el noviazgo en Cristo, es bueno comenzar derribando los malos conceptos que han proliferado por los medios de comunicación, y que han sido aceptadas por la psicología moderna y muchas sociedades.  Gracias a Dios todos los cristianos nacidos de nuevo tenemos a nuestro alcance la poderosa Palabra de Dios que contiene el mejor manual para abordar este tema.

El noviazgo no es una moda, no es un trofeo para exhibir la cantidad de parejas que podemos tener a la vez, o que hemos tenido; no son alternativas para ir poco a poco acercándonos a la pareja final con la que nos casaremos, no es un tiempo para entrenarse sexualmente, no es un tiempo para conocer a la pareja con la que se va a casar.

El noviazgo es una relación previa al matrimonio, dirigida por el Espíritu Santo, con el aval de los padres y el ministro que cubre directamente.  Dios da testimonio por el Espíritu que mora dentro de nosotros acerca de la pareja, de la edad, y del tiempo propicio para embarcarse en tan bella etapa de la vida.

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